Un plan de pensiones es un producto de ahorro finalista destinado a complementar la pensión pública. Sus aportaciones desgravan en el IRPF, lo que lo hace atractivo fiscalmente durante la vida laboral.
Ventaja principal: Las aportaciones reducen la base imponible del IRPF. Si aportas 1.500€ y tu tipo marginal es el 30%, te ahorras 450€ en la declaración.
Límite de aportación (2024): 1.500€/año con carácter general (más 8.500€ si tu empresa también aporta).
El truco del rescate: Al rescatar el plan, tributas como rendimiento del trabajo (no como ganancia de capital). Si cobras todo de golpe, puedes subir de tramo y pagar más de lo esperado. La estrategia más habitual es rescatarlo en forma de renta mensual para minimizar el impacto fiscal.
Comparativa con fondos indexados: Los fondos indexados fuera de planes de pensiones ofrecen más flexibilidad y pueden ser más eficientes para patrimonio grande.
